Lo que voy a escribir a continuacion no es una broma y si hay algo que pueda sonar gracioso, creedme que no lo estoy escribiendo en tono de burla. Hoy me ha pasado algo muy serio, puede que sean paranoias mias pero Cris está de acuerdo conmigo así que solo quiero compartirlo por si sirve de algo. Esta tarde, a eso de las 6, Cris y yo nos hemos ido a dar un paseo por el parque de los Jesuitas (Salamanca), en uno de los muchos caminos que recorren el parque nos hemos cruzado a un hombre que se ha parado a hablarnos, aproximadamente una hora. Al principio empezó a decirnos que le encantaba caminar y que le sentaba muy bien, hasta ahí todo normal, pero la cosa empezó a darnos mala espina cuando continuo diciéndonos que no debíamos salir de fiesta porque no éramos amigas, solo compañeras y que cualquiera de las dos nos podíamos marchar con un chico y dejar a la otra sola. Su teoría era que si salías de fiesta con un grupo de amigos al final te darías cuenta de que estas sola porque el resto han terminado tirándose a alguien y que al día siguiente amanecerás en tu casa sin saber quien te ha llevado allí (claro porque con la pena me he bebido medio bar y el agua del water de propina ¬¬). Puede que parezca el típico señor amargado que piensa que la juventud de hoy en día esta corrompida, pero es que la situación cada vez se puso más extraña cuando el tipo empezó a decirnos que era el dueño de una carnicería, de una librería, que también trabajaba en un parking y que tenia un cargo importante como funcionario, concretamente como portavoz del partido socialista de Salamanca, aquí es donde ya nos empezamos a oler algo raro, porque al enseñarnos su tarjeta, en ella figuraba el nombre de otra persona y no el que el nos había dicho. A partir de aquí la situación ya se salía de normal, empezó a contarnos historias de que conocía a un montón de personas importantes de Salamanca y que el era un tipo de fiar, que nunca le haría daño a nadie, que es buena persona y que le encanta ayudar. No dejó de echarse flores durante todo el rato que nos hizo perder y nos dio hasta nombres y apellidos de personas influyentes con las que se iba a comer. Al final conseguimos quitárnoslo de encima diciéndole que nos teníamos que ir.
No se que pensareis, pero nosotras nos quedamos un poco asustadas, encima el tipo vive en nuestro barrio y nos da muy mala espina. No quiero dar el nombre porque puede que nos estemos precipitando (también puede que nos haya mentido) y simplemente sea un fantasma con una vida muy triste que se dedica a intentar impresionar a jovencitas, pero una cosa tengo muy clara, jamas le dejaría que me acompañe a casa.
acojonadita que estoy, la segunda vez que me da la chapa
ResponderEliminarencima tu ya te lo habías encontrado, que miedito me da :S
ResponderEliminarporque sigue poniendo "cristina" si yo tenia un nick!
ResponderEliminarmierda