lunes, 30 de agosto de 2010
Quién dijo que el verano era "guay"?!
Todo el mundo lo espera con ansia, esa época del año en la que hay vacaciones, hace buen tiempo, viajes, playa, rió, piscina. La época estival en la que, a pesar de morirnos de calor, muchos consideran que es la mejor época del año y cuando llega a su fin hay quien hasta sufre depresiones o el tan conocido síndrome post vocacional. Todo el mundo se lamenta de lo poco que queda para que llegue el final del verano, hay hasta quien compuso una canción. Pues yo lo odio. Si y lo digo bien claro, odio el verano. Todos los años vuelve esa voz fantasmal que no me deja ni dormir y que solo es capaz de repetir la misma odiosa palabra: "Septieeeeemmbreeeeee, septieeeeeeeeemmbreeee". Es la época del año que mas estrés y ansiedad me genera, demasiado tiempo libre para pensar en los examenes y en todo lo que tengo que estudiar y en lo que pasará el próximo curso si no apruebo. Lo único que hago en ese tan amado verano es estudiar y según van pasando los días mi ansiedad va creciendo exponencialmente. Puede parecer una locura ya que el curso tiene nueve meses en los que tengo cientos de practicas con sus correspondientes entregas, horarios de clase de locura y pilas y pilas de apuntes para pilas y pilas de exámenes pero no me genera ni una cuarta parte del estrés y la ansiedad que me genera el verano. En verano engordo, tengo insomnio, mal humor, y encima calor. Odio el verano, si, lo odio, por si no ha quedado suficientemente claro. A estas alturas ya solo quiero que termine septiembre, los exámenes ya no me importan, solo quiero que esta tortura se acabe porque me está empezando a salir una ulcera. Verano, o acabas tu conmigo o acabaré yo contigo, pero aquí no hay sitio para los dos. Ah! y si te vas, llévate a java contigo.
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