domingo, 22 de agosto de 2010

Lo que parecía una tranquila tarde de domingo

Hoy me he ido a comer al parque con Cris. Nos hemos preparado con toda nuestra ilusión una ensañada de pasta para pasar una buena tarde en el parque:

1er acto:
Llegamos al parque y buscamos un sitio con sombra y apartado para que nadie nos molestase, ya que Cris llevaba a su erizo y la gente es muy curiosa. Ibamos caminando tranquilamente y de pronto nos encontramos de frente a un tío completamente desnudo con una cámara réflex. Se para y nos pregunta la hora. Continuamos andando, flipando por supuesto.

2º acto:
Encontramos el sitio perfecto y nos ponemos a comer y de pronto, sorpresa, sorpresa, aparece el perturbado del que os hablé ayer. Enseguida nos tiramos al suelo como pudimos para que no nos viese, paso unas cuantas veces mas por donde estábamos. Evidentemente se dio cuenta que nos estábamos escondiendo de el. Pasó y no dijo nada. Qué demonios hacia a esas horas en el parque un domingo?, es que no tiene familia? Según nos contó ayer si.

3er acto:
Cris saca a su erizo para que correte y hacen su aparición un grupo de niños tocapelotas que no dejaban de darle golpes a la jaula del pobre animal. Nos tuvimos que marchar.

4º acto:
Finalmente nos vamos porque el erizo está tan asustado de los putos críos que no se atreve ni a moverse. Cuando nos vamos acercando a la salida del parque, vemos a un tipo sentado justo en el banco al lado de la puerta con una camisa idéntica a la del perturbado de ayer. Temiendo que nos estuviese haciendo la espera dimos un rodeo por la otra salida. Finalmente llegamos a casa.

Si, lo que se diría una tarde de domingo normal. Por lo menos la ensalada estaba buena.

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