Muy despacio fui recomponiendo las ruinas del cielo
las iba sujetando con tiras de mi piel
Cada piedra que cogía me partía un hueso
y las fui transportando pese al dolor
Hice descansos para tomar sorbos de hiel
y continué el trabajo hasta levantar el ultimo grano de arena.
Me quedé sin aliento y sin lagrimas
perdí la sensibilidad y el amor
Pero el demonio me observaba desde un agujero
y salió de entre el olvido para destruir mi reconstrucción
Se marchó riendo y me dejó bajo los escombros.
El cielo se desmoronó de nuevo
y allí me quedé sola de nuevo con los trozos derruidos
sola en el infierno otra vez.
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