sábado, 31 de diciembre de 2011

Castillo de naipes

Sopló y sopló
y con su viento huracanado derribó mi castillo.
Entre los naipes había encerrado un demonio alado,
Lo até con cadenas de púas,
un extremo a el y el otro a mi.
Su nombre es odio y el mio miedo.
Ahora que ha salido no lo podré detener.
Encerré a mi demonio en un castillo de cartas
tan frágil y débil como yo.
Lo alimente con lo que me quitaba
quien tiró mi castillo y lo liberó de su prisión.
Ahora que es libre veo lo grande que se hizo
y me devorará sin remedio lo que me quede de corazón.

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