Ocho años pueden parecer muchos años, pero no son tantos cuando la herida es tan grande. Es de esas que no cicatrizan nunca.
No existen palabras con las que pueda describir todo lo que me hace sentir el día de hoy. Todo el dolor y la culpa que llevo conmigo desde hace 8 años. Cada vez que lo intento rompo a llorar. Solo espero que el día que nos volvamos a encontrar me perdones y, si me estás viendo desde algún rincón del universo, sepas que te quiero y que estés orgulloso de la persona en la que me he convertido, porque ha sido por ti.
Gracias por quererme y criarme como un padre.
PARTE DE MI
| Recorrió largo tiempo en su reloj. Peleó para ser lo que es hoy. Luchador, testarudo y cómo no cariñoso y tierno como yo. Sin pensar me enseñaba a reaccionar al calor de su lumbre y su voz. Un bastón le ayudaba a caminar, pero él era duro como yo. Y el camino acabó. Su mirada dulce y gris voló. Y su luz se apagó como la llama del candil que hace tiempo ardió. Y su voz susurraba y susurraba "liberadme de todo el dolor". Una vez de pequeño me cantó la canción que de niño aprendió. Carcajadas comenzaron a sonar, porque él era alegre como yo. Y él nos dijo adiós. Va a reunirse pronto con su dios. Y su luz se apagó como la llama del candil que hace tiempo ardió. Y su voz susurraba y susurraba "liberadme de todo el dolor" |
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